Les roban la maleta y la documentación y Ryanair no les deja subir al avión porque les falta el DNI
En un episodio que ha indignado a numerosos usuarios de redes sociales y ha avivado el debate sobre los límites de la normativa en las aerolíneas de bajo coste, cuatro mujeres españolas de entre 73 y 82 años —una de ellas en silla de ruedas— denuncian que Ryanair les denegó el embarque de regreso a Valencia desde Nantes pese a haber acreditado el robo de su documentación horas antes.
Una mañana de robo y una tarde de impotencia
El pasado domingo, estas cuatro viajeras, que se encontraban en Nantes tras haber volado desde Valencia el jueves 12, fueron víctimas de un robo la misma mañana de su vuelo de regreso. Perdieron sus maletas, documentos y objetos personales. Tras acudir a la comisaría de policía francesa, presentaron una denuncia formal del suceso, con la que pretendían justificar su identidad y la imposibilidad de presentar el DNI físico, que exigía la aerolínea para embarcar.
Sin embargo, el personal de Ryanair en el aeropuerto de Nantes se mantuvo inflexible. A pesar de que las afectadas mostraron en sus móviles fotografías del DNI y contaban con el respaldo documental de la policía local, se les impidió el embarque por no tener en mano el documento original. Según relatan, ni siquiera la presencia de una mujer en silla de ruedas, cuya movilidad estaba limitada tras el incidente, ni el apoyo espontáneo de varios pasajeros, ablandó la postura de la compañía.
“Comprendo las normas, pero me parece una falta de humanidad por parte de su personal”, señala una de las afectadas.
Una vuelta a casa de 48 horas
Lejos de acabar ahí, la pesadilla continuó. El retorno a Valencia se convirtió en una odisea de 48 horas. Ante la imposibilidad de volar, el grupo tuvo que gestionar su regreso por tierra, incluyendo un trayecto en autobús de 16 horas, durante el cual la mujer con movilidad reducida viajó completamente inmovilizada.
“Lo más lamentable no fue perder el vuelo, ni el importe de las tasas. Fue esa travesía de regreso, con una compañera inmóvil durante tanto tiempo. Nos sentimos totalmente desamparadas.”
¿Hasta dónde llegan las normas?
La queja ha reabierto el debate sobre el trato humano en circunstancias extraordinarias. Aunque Ryanair se ciña a las exigencias de identificación oficiales, la cuestión que queda en el aire es dónde queda la empatía cuando los pasajeros se enfrentan a situaciones límite como robos o emergencias médicas.
Los testimonios recabados reflejan una experiencia traumática para este grupo de viajeras veteranas, que no reclaman una excepción arbitraria, sino una mirada más humana en la aplicación de las normas, especialmente en casos tan documentados como este.
Ryanair, hasta el momento, no ha emitido una respuesta oficial sobre el incidente. Pero una cosa queda clara: el low cost, cuando olvida al pasajero, puede salir muy caro.