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Le sale una gotera en enero y Caser seguros no se la ha reparado todavía... en agosto

Caser Seguros
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Lo que empezó como una simple mancha de humedad en el techo acabó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para una familia asegurada con Caser Seguros. Según relata el afectado, la situación se remonta a enero, cuando dieron parte por una gotera en su vivienda. Hoy, en pleno mes de agosto, la aseguradora aún no ha enviado a nadie para repararlo.

Ocho meses después, lo que era un problema menor ha derivado en moho, grietas en techos y paredes, y una situación límite: el derrumbe parcial del techo en varias estancias de la casa. “Ya se puede ver el ladrillo”, asegura el cliente, que denuncia no haber recibido respuesta efectiva a pesar de haber reclamado en numerosas ocasiones.

Un daño mayor por la dejadez del seguro

Lo más grave del caso es que la causa de la gotera ya ha sido reparada por otros medios. El cliente explica que, aunque el origen del problema fue resuelto, la aseguradora no ha hecho nada para solucionar las consecuencias, que han ido empeorando con el paso del tiempo. La falta de intervención por parte de Caser ha dejado a esta familia viviendo con un techo desplomado y riesgo estructural visible, según sus propias palabras.

La impotencia es aún mayor cuando el afectado recuerda que la primera notificación fue inmediata, en cuanto apareció la gotera. Desde entonces, ni visitas técnicas, ni seguimiento, ni reparaciones, tan solo silencio o respuestas vacías. "Por más que reclamamos, no nos hacen caso", lamenta.

Una aseguradora que no da la cara

Casos como este ponen en duda el compromiso real de algunas compañías aseguradoras con sus clientes. Si bien los anuncios de Caser Seguros destacan la rapidez y cercanía en la atención, esta experiencia refleja todo lo contrario: una desatención prolongada, falta de respuesta y consecuencias estructurales que podrían haberse evitado con una simple intervención a tiempo.

El cliente concluye su testimonio con una advertencia clara: “No lo recomiendo para nada.” Y no es para menos. Ocho meses de espera por una reparación básica no solo es inaceptable, sino que puede constituir una negligencia grave en la gestión de un siniestro de hogar.


Caser Seguros aún está a tiempo de corregir la situación, pero el daño —tanto en la vivienda como en la confianza del asegurado— ya está hecho. Y con la casa medio derruida, las palabras ya no bastan: se necesita acción inmediata.