Santander tiene problemas con sus clientes y con el Face ID: "Comisión de 20 euros"
El Banco Santander ha sido nuevamente objeto de duras críticas por parte de sus clientes debido a los continuos fallos en su sistema de identificación facial (Face ID) y problemas en la contratación de cuentas online. Lo que debería ser un proceso ágil y digitalizado se ha convertido en una pesadilla para muchos usuarios, que denuncian falta de transparencia, comisiones inesperadas y un servicio de atención al cliente ineficiente e irresponsable.
Cuando abrir una cuenta online te convierte en rehén del banco
Uno de los casos más alarmantes es el de un cliente que intentó abrir una cuenta online a través del sistema de verificación facial del Santander. Tras varios intentos fallidos, el banco le indicó que debía acudir a una oficina física para finalizar el proceso. Hasta aquí, una molestia más que un problema, pero lo peor vino después:
📌 Seis meses después, el cliente recibe una comisión de 20 euros debido a que su cuenta no había sido formalizada como cuenta online, sino que le abrieron una cuenta convencional con vinculaciones que no había solicitado.
📌 Cuando intentó reclamar en la oficina, le prometieron "estudiar el caso", pero pasadas dos semanas no obtuvo respuesta ni llamada alguna.
📌 Tras solicitar una cita telefónica para agilizar la resolución, tampoco le llamaron, dejándolo completamente abandonado ante el problema.
El resultado es un cliente que se siente engañado y desatendido, obligado a pagar comisiones injustas por un error que el propio banco cometió. Este tipo de prácticas generan una sensación de desconfianza, ya que no es la primera vez que los bancos usan la falta de claridad en sus procesos para acabar cobrando comisiones indebidas.
Face ID que se desactiva solo y bloquea el acceso
Otro usuario ha denunciado un problema igual de frustrante con la app del Santander. Al regresar de vacaciones, intentó acceder a su cuenta y descubrió que el Face ID se había desactivado sin su intervención. Al intentar introducir su PIN de acceso, la aplicación le informó de que estaba bloqueado, dejándolo completamente fuera de su cuenta bancaria.
Pero la mayor absurditad llegó cuando intentó recuperar su acceso y la app le pidió confirmar su saldo actual. Sin poder entrar en su cuenta, la pregunta era evidente:
¿Cómo se supone que debo saber mi saldo si no puedo acceder a la aplicación?
Este tipo de fallos en la usabilidad y seguridad de la app evidencian graves problemas en el sistema de banca digital del Santander, dejando a los clientes en una situación completamente ilógica: necesitan acceder a su cuenta para saber su saldo, pero el banco les exige conocer su saldo para poder acceder.
Lo más indignante es la falta de responsabilidad del banco, ya que el cliente exige que sea el Santander quien se ponga en contacto para solucionar el problema, en lugar de obligarlo a llamar y pasar por un servicio de atención al cliente deficiente y saturado.
¿Problemas aislados o una tendencia preocupante?
Los errores en la gestión de cuentas online y la app del Santander no son casos puntuales. Las quejas sobre comisiones inesperadas, fallos en el Face ID y falta de atención al cliente se han vuelto cada vez más frecuentes en redes sociales y plataformas de reseñas.
📌 Fallos en la verificación facial que obligan a los clientes a acudir a oficinas físicas, perdiendo la comodidad de la banca online.
📌 Errores en la asignación de cuentas, lo que provoca que los usuarios acaben pagando comisiones indebidas.
📌 Bloqueos injustificados en la app, impidiendo a los clientes acceder a su dinero cuando más lo necesitan.
📌 Atención al cliente inexistente, dejando a los afectados sin soluciones rápidas o eficaces.
El Santander, un banco cada vez menos confiable
Estos casos reflejan un problema más profundo en la banca actual: la digitalización mal gestionada. Mientras los bancos se enfocan en automatizar sus servicios, los clientes se quedan sin soluciones efectivas cuando algo falla.
El Banco Santander, que presume de ser una de las entidades más innovadoras en su sector, parece haber olvidado lo más importante: el cliente no puede quedar atrapado en errores de su propio banco.
Si los problemas continúan y el Santander sigue sin dar respuestas claras, cada vez más clientes optarán por abandonar el banco en busca de entidades que sí prioricen la transparencia, la eficiencia y la atención real al usuario.