La tarifa plana de El Corte Inglés no evita cargos: devoluciones a 7,90 € por prenda
La experiencia de compra online en El Corte Inglés vuelve a quedar en entredicho tras la queja de una clienta que denuncia cobros indebidos en las devoluciones, pese a tener contratada la conocida tarifa plana del grupo, precisamente diseñada para evitar este tipo de gastos.
Una tarifa plana que no evita los cargos
Según relata la afectada, tenía activa la tarifa plana de El Corte Inglés para no pagar ni envíos ni devoluciones. Durante una compra de varios abrigos de la marca Easy Wear —en distintas tallas y colores— y otras prendas adicionales, la empresa envió todo el pedido en una sola caja, algo habitual en el comercio electrónico actual.
Tras probar los productos, decidió quedarse únicamente con algunas prendas y devolver el resto. Aquí es donde comenzó el problema: al iniciar el proceso de devolución, el sistema le exigía tramitar cada prenda por separado, aplicando un cargo de 7,90 euros por cada devolución, a pesar de que el pedido original había llegado en un único paquete y de que la clienta tenía contratada la tarifa plana.
Una práctica que genera sensación de engaño
La clienta considera esta operativa abusiva y engañosa, ya que, en su opinión, El Corte Inglés agrupa los envíos para reducir costes, pero fragmenta las devoluciones para cobrar múltiples veces. Un proceder que contradice frontalmente el espíritu de la tarifa plana y que provoca una clara sensación de indefensión en el consumidor.
“No tiene sentido que me lo manden todo junto y luego me obliguen a devolverlo por separado pagando casi ocho euros por prenda”, denuncia, calificando la situación de sinvergonzada y reclamando el reembolso íntegro de los gastos cobrados.
Atención al cliente, otro foco de críticas
A este problema se suma una crítica recurrente entre muchos clientes: el servicio telefónico. La afectada describe la atención como nefasta, con operadoras que “no se enteran de nada”, carecen de información clara y, en algunos casos, resultan difíciles de entender. Una experiencia que, lejos de solucionar el conflicto, incrementa la frustración del cliente.
Una imagen que sigue deteriorándose
Este tipo de situaciones vuelven a poner en cuestión la gestión del comercio online de El Corte Inglés, una empresa que durante años fue sinónimo de confianza y servicio al cliente, pero que ahora acumula quejas por cargos inesperados, procesos poco claros y una atención al cliente deficiente.
La clienta lo resume con contundencia: se siente engañada y exige una solución inmediata. Un caso más que alimenta la percepción de que, para muchos consumidores, la experiencia con El Corte Inglés ya no es lo que era.