Tenista profesional y Ryanair le obliga a facturar sus raquetas porque "asoma el mango"
Una nueva queja se suma a la larga lista de críticas que acumula Ryanair por su política de equipaje y, especialmente, por el comportamiento de su personal de puerta de embarque. Esta vez, la afectada es una tenista profesional que viajaba desde Valencia a Londres en el vuelo FR1735 del 25 de julio. Su experiencia ha sido descrita como "decepcionante, arbitraria y hostil", dejando una vez más en evidencia el trato desigual que algunos pasajeros reciben en función de criterios poco claros.
El problema: una bolsa de raquetas “dentro de lo permitido”
La pasajera portaba una bolsa de mano con dos raquetas de tenis, equipaje que, según asegura su familia, cumplía con las dimensiones autorizadas. Tan solo sobresalía mínimamente el mango, algo que, en decenas de vuelos anteriores —con otras aerolíneas e incluso con Ryanair— nunca había supuesto un problema.
Sin embargo, en esta ocasión, el personal de embarque fue especialmente estricto y desagradable, negándose a permitir el acceso del bulto sin aplicar cargos adicionales o poner trabas, pese a que el personal de facturación no había puesto ninguna objeción previamente. Una actitud que contrastó de forma evidente con el trato cordial recibido en otras fases del embarque.
La queja: trato hostil y actitud sancionadora
Los hechos descritos dejan entrever una falta de coherencia interna en la aerolínea, donde el criterio para permitir o no el embarque de ciertos bultos de mano puede depender del trabajador que toque en ese momento. Esta situación, en la que prima una interpretación estricta de la normativa por encima del sentido común, ha sido vivida por muchos pasajeros, pero resulta especialmente delicada en casos como este, donde viaja material deportivo profesional.
Quien acompaña a la deportista asegura que, a pesar de ser una usuaria habitual de Ryanair, se está planteando dejar de volar con la compañía por la experiencia innecesariamente conflictiva y la sensación de arbitrariedad que genera este tipo de prácticas.
Un problema recurrente con el equipaje de mano
El equipaje de mano ha sido históricamente una de las mayores fuentes de conflictos entre Ryanair y sus pasajeros. Las quejas no se limitan al tamaño o el peso de los bultos, sino al trato recibido por parte del personal, a menudo percibido como poco empático, inflexible o incluso agresivo con los viajeros.
Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación clara por parte de muchos usuarios: que Ryanair unifique criterios, forme mejor a su personal de puerta y priorice el sentido común en situaciones donde no hay perjuicio real para la operativa del vuelo.
El coste invisible de lo barato
La aerolínea de bajo coste sigue liderando en número de pasajeros transportados en Europa, pero su modelo agresivo de ingresos adicionales, unido a una experiencia de cliente que muchas veces roza lo conflictivo, está erosionando la confianza incluso de quienes la han utilizado de forma habitual durante años.
Y mientras Ryanair continúa rentabilizando cada centímetro de la cabina, algunos pasajeros —como esta tenista— podrían estar empezando a buscar otros cielos más amables.