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“De verdad, qué vergüenza dan”: la queja de un cliente contra Banco Santander por un mes y medio sin tarjeta

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Las quejas contra los grandes bancos no dejan de crecer, y esta vez el protagonista es el Banco Santander. Un cliente ha denunciado públicamente la mala gestión de un fraude con su tarjeta, que lo ha dejado más de un mes sin poder operar con normalidad y con una sensación de impotencia que lo ha llevado a tomar una decisión drástica: cerrar todas sus cuentas y llevarse sus ahorros a otra entidad.

Todo comenzó con un fraude en Amazon

El problema arrancó cuando, a las 4 de la madrugada, alguien consiguió realizar una compra no autorizada en Amazon por valor de 60 euros. El cliente contactó con Santander, donde le bloquearon la tarjeta y le aseguraron que recibiría una nueva. Mientras tanto, le informaron de que podía seguir usándola a través del móvil.

Hasta ahí, el procedimiento parecía correcto. Sin embargo, la situación pronto se complicó.

Mes y medio sin tarjeta física

Pasó más de un mes y la nueva tarjeta no llegaba. Al volver a contactar con el banco, el cliente recibió una sorpresa desagradable: le comunicaron que si se utiliza la tarjeta en el móvil, el envío de la tarjeta física queda automáticamente anulado. Algo que, según denuncia, nunca le explicaron en la primera llamada.

Pidió entonces que se la volvieran a mandar. Tres días después, finalmente recibió una tarjeta… pero estaba bloqueada.

Sin tarjeta física ni virtual

Ahora estoy sin tarjeta, ni siquiera puedo usar el móvil para pagar”, lamenta el afectado, que asegura que cada llamada al banco ha supuesto escuchar una versión diferente sobre el mismo problema.

El enfado ha ido en aumento:

“Después de la tardanza, me mandan una tarjeta que no funciona… ¿dónde tienen la cabeza? De verdad, qué vergüenza dan”.

Un cliente perdido para Santander

Cansado de la falta de soluciones, este cliente ha decidido cambiar de banco y llevarse consigo no solo su dinero, sino también las nóminas, seguros y becas de sus tres hijos, además de los ahorros de su mujer.

“Desde que pueda, me cambio de banco. Quito todos mis ahorros y los de mi familia”.

Este caso refleja uno de los problemas más habituales en la banca tradicional: la falta de claridad en la información y la atención al cliente, que puede llevar a la pérdida de usuarios fieles tras años de relación con la entidad.