Los jóvenes españoles tienen cinco veces menos riqueza que sus padres
Durante décadas, el relato económico en España ha girado alrededor de indicadores como el crecimiento del PIB, la inflación o el empleo. Sin embargo, cuando se observa la evolución real de los hogares, la fotografía es mucho menos optimista. Los datos de la Banco de España muestran una tendencia clara: cada generación en España acumula menos riqueza y tiene menos acceso a la vivienda que la anterior.
El fenómeno no es una percepción social ni un debate político. Es lo que reflejan los datos recopilados durante más de veinte años por la Encuesta Financiera de las Familias (EFF), una investigación estadística que analiza cómo se distribuye la riqueza entre los hogares españoles y cómo evoluciona a lo largo del tiempo.
Una radiografía única de la riqueza en España
La Encuesta Financiera de las Familias comenzó en 2002 y se ha convertido en una de las bases de datos más completas para entender la situación financiera de los hogares. A diferencia de otras estadísticas, la EFF no solo analiza ingresos, sino también patrimonio, deudas, propiedades, inversiones, empleo y gastos familiares.
Cada edición entrevista de forma presencial a unas 6.300 familias, con especial atención a los hogares con mayor patrimonio, que suelen quedar infrarrepresentados en otras encuestas. Esto permite tener una visión más precisa de cómo se reparte realmente la riqueza en España.
El resultado es una radiografía muy detallada de la economía doméstica española desde principios de siglo.
Generaciones con cada vez menos vivienda
Uno de los datos más llamativos del estudio es la evolución de la vivienda en propiedad. Durante décadas, comprar casa fue el principal mecanismo de acumulación de riqueza en España. Pero esa realidad está cambiando.
Entre las generaciones nacidas entre 1945 y 1965, más del 81% de los hogares tenía vivienda en propiedad a los 42 años. En cambio, para quienes nacieron entre 1975 y 1985, ese porcentaje cayó hasta el 67%.
Y todo indica que el descenso es aún mayor entre quienes nacieron después de 1985, que hoy todavía no han alcanzado los 40 años.
La conclusión es clara: cada generación accede menos a la vivienda que la anterior.
El desplome generacional más fuerte
El deterioro es especialmente acusado entre los nacidos entre 1986 y 1995. Este grupo representa el mayor retroceso registrado en los datos de la encuesta.
Según el análisis, estas generaciones tienen aproximadamente la mitad de probabilidad de ser propietarios de vivienda que las generaciones anteriores a edades comparables. Pero el impacto no se limita al acceso a la vivienda.
También se observa una fuerte caída en la riqueza neta acumulada.
Cinco veces menos riqueza
La riqueza neta —la diferencia entre activos y deudas— también muestra una brecha generacional cada vez mayor.
Por ejemplo, las generaciones nacidas alrededor de 1960 acumulaban más de 200.000 euros de riqueza neta mediana a los 45 años. En cambio, para las generaciones nacidas alrededor de 1980, esa cifra apenas supera los 107.000 euros a la misma edad.
En otras palabras, las generaciones más jóvenes están acumulando mucha menos riqueza que sus padres a lo largo de su vida.
La tendencia es aún más pronunciada en los grupos más jóvenes, que además han entrado en el mercado laboral en contextos más inestables y con mayores dificultades para acceder a la vivienda.
La riqueza se concentra cada vez más
Otro dato relevante del estudio es la evolución de la desigualdad patrimonial. Entre 2011 y 2021, el porcentaje de riqueza neta acumulado por el 5% de los hogares más ricos aumentó en España en 7,3 puntos porcentuales.
Esto significa que, mientras las generaciones jóvenes acumulan menos patrimonio, la riqueza total se concentra cada vez más en los hogares con mayores recursos.
Un fenómeno que también se observa en otros países europeos, aunque con intensidades distintas.
Un cambio generacional profundo
Los datos de la Encuesta Financiera de las Familias reflejan un cambio estructural en la economía doméstica española. El modelo tradicional, basado en el acceso temprano a la vivienda y en la acumulación progresiva de patrimonio, ya no se reproduce con la misma intensidad entre las generaciones más jóvenes.
El resultado es una realidad cada vez más evidente: las nuevas generaciones tienen menos riqueza, menos vivienda en propiedad y mayores dificultades para acumular patrimonio que las generaciones anteriores.
Y, según los datos disponibles, la tendencia todavía no se ha detenido.