El que predijo Filomena dice que en Semana Santa alucinarás con el mal tiempo en estas islas de España
Las esperanzas de disfrutar de una Semana Santa soleada en muchas zonas de España empiezan a esfumarse. Y no lo dice cualquiera. El joven meteorólogo Jorge Rey, conocido por combinar la ciencia con métodos tradicionales como las cabañuelas, ha anticipado lo peor: el mal tiempo volverá a arruinar los planes de quienes soñaban con procesiones bajo cielos despejados y escapadas al aire libre.
Según Rey y las previsiones de la AEMET, el norte del país, especialmente comunidades como Aragón y Navarra, pueden enfrentarse a una Semana Santa pasada por agua y viento. Las procesiones en lugares como Zaragoza, históricamente masivas, podrían quedar deslucidas por la inestabilidad atmosférica que amenaza con desplazar el habitual ambiente festivo hacia una atmósfera de paraguas, chubasqueros y cielos encapotados.
Y es que la primavera ha llegado fiel a su reputación: cambiante, impredecible y caprichosa. A pesar de que este fin de semana se mantendrá la estabilidad en gran parte de la Península gracias a un anticiclón, los expertos no lanzan las campanas al vuelo. Las temperaturas subirán en la mitad norte, bajarán en el sur, y en Canarias, el panorama se complica aún más con tormentas que podrían azotar las islas occidentales y extenderse incluso a Gran Canaria.
Las condiciones más extremas, sin embargo, se prevén en zonas montañosas y litorales: heladas débiles en las dos mesetas y los Pirineos, rachas de viento muy fuertes en Baleares, el Ampurdán, el Ebro y el Estrecho, y un episodio persistente de cierzo y tramontana que pondrá a prueba tanto a los organizadores de actos religiosos como a los viajeros que tenían todo listo para desconectar durante estos días.
Aunque aún quedan jornadas por delante, los modelos empiezan a dibujar un escenario poco optimista. Y lo que es peor, los recuerdos de la Semana Santa de 2024 —una de las más lluviosas de la última década— siguen muy presentes. El temor a que se repita la historia está latente entre cofradías, turistas y hosteleros, para quienes esta fecha representa no solo una devoción, sino una oportunidad económica crucial.
Jorge Rey lo ha resumido con claridad: el riesgo es alto, y el tiempo no perdona. Mientras tanto, los mapas meteorológicos se convierten en objetos de consulta diaria y las aplicaciones del tiempo, en herramientas imprescindibles. En este pulso entre la fe, la tradición y el clima, la naturaleza tiene la última palabra. Y, por ahora, parece que nos está diciendo que nos preparemos para mojar el capirote.