La OCU, desbordada por las reclamaciones de quienes se compraron un Opel, un Peugeot o un Citröen con motor Puretech
Desilusión, impotencia, y sensación de fraude. Estos son algunos de los sentimientos que predominan entre los propietarios de vehículos Opel, Peugeot y Citroën, todos pertenecientes al Grupo Stellantis, quienes se enfrentan a una situación crítica con sus motores Puretech. Estos motores, apodados despectivamente "Pudretech" por los usuarios afectados, se han convertido en un dolor de cabeza para miles de conductores, dejando inoperativos a innumerables vehículos debido a averías inevitables. En Europa, se estima que existen unos cuatro millones de afectados, mientras que en España más de 6.000 personas se han sumado a la Asociación de Afectados Stellantis (AFESTEL), que planea llevar a la compañía a los tribunales si no reciben una solución definitiva.
Los afectados consideran que deberían ser compensados por todos los perjuicios ocasionados, ya que el problema con los motores Puretech se trata de un defecto de diseño que genera costosas reparaciones. Las reclamaciones de AFESTEL exigen que Stellantis reconozca la falla de fabricación, retire los vehículos para su desguace y devuelva los montos abonados por reparaciones y mantenimientos excesivos. También solicitan compensaciones por cada día que el coche ha estado inmovilizado sin vehículo de sustitución, así como una indemnización por la pérdida de valor del vehículo.
Según explica Christian Díaz, abogado al frente del caso, es crucial que los afectados aporten toda la documentación posible para respaldar su situación. "Hay quienes tienen toda la información necesaria, pero otros no tienen nada", comenta, dejando claro que la participación en la demanda requiere pruebas concretas.
Por otro lado, muchos propietarios de vehículos afectados ni siquiera saben que el problema de su motor no es un hecho aislado, sino algo común entre miles de personas. Es en estos momentos cuando algunos acuden a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en busca de información y apoyo.
La OCU ha recibido un considerable número de denuncias en los últimos meses. Una de las afectadas, M.G., relata cómo adquirió un Peugeot de ocasión en 2020. "Me enviaron una carta que hablaba de ciertos problemas en algunos vehículos. Cuando llevé el coche al concesionario, me dijeron que no afectaba a mi vehículo, pero ahora sé que fue la primera mentira". Después de varios episodios donde las luces de aviso se encendieron y el coche necesitó varios rellenados de aceite, su motor dejó de funcionar. La reparación se estimó en 2.400 euros, una cifra que la afectada describe como "un presupuesto abierto".
Otro caso es el de C.A., quien compró un Peugeot 208 en 2017. Comenzó con problemas en los frenos, pero pronto el motor también empezó a fallar. Cada mil kilómetros debía llevar el coche al taller para revisar y rellenar el aceite. "Siempre que salía de viaje, tenía que llevar un bidón de aceite en el maletero, era desesperante", explica C.A., que ha tenido que llevar su coche al taller más de una docena de veces por problemas relacionados con el aceite.
Por su parte, S.A., otro propietario de un Peugeot 208, también denuncia la falta de respuesta de Stellantis pese a que ha cumplido con todas las indicaciones de mantenimiento. Mientras tanto, S.M. relata que su Citroën Grand C4 SpaceTourer de apenas 60.000 kilómetros ya necesitaba un cambio completo de motor. "Nos dicen que la reparación cuesta 7.000 euros y que la marca no cubre nada porque ya no está en garantía", comenta.
Los afectados también denuncian la actitud de los talleres oficiales, donde muchas veces encuentran respuestas poco precisas y largos tiempos de espera para ser atendidos. S.G., madre de dos hijos y dependiente de su coche para el día a día, señala que "Peugeot dice que ayuda a sus clientes, pero yo me siento abandonada, sin solución y sin coche".
La situación de Stellantis está generando un malestar creciente entre sus clientes, quienes se sienten desatendidos y frustrados. Mientras tanto, la compañía se enfrenta al desafío de responder a estas demandas y restaurar la confianza en sus productos. De no ofrecer una solución efectiva, la marca podría enfrentarse a un serio daño reputacional que podría costarle caro. La historia de los "Pudretech" parece estar lejos de llegar a su final.
La OCU y AFESTEL continúan recopilando testimonios para presentar una demanda colectiva que pueda hacer justicia a quienes se sienten estafados por el gigante automovilístico.