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Tiene un seguro a todo riesgo y Línea Directa dice que le da solo 4.000 euros por su Audi Q5 tras un accidente

Línea Directa
Línea Directa

Una nueva denuncia pública pone en el punto de mira a Línea Directa Aseguradora, una de las compañías más conocidas del sector. En esta ocasión, un asegurado ha compartido su experiencia frustrante tras contratar un seguro a todo riesgo con franquicia y verse completamente desamparado tras sufrir un accidente con su vehículo, un Audi Q5 del año 2010, con 210.000 kilómetros y motor diésel de 177 CV.

Lo que prometía ser una póliza completa con garantías, terminó dejando al cliente con una indemnización insuficiente, un vehículo sin reparar y la sensación de haber sido engañado.

Un seguro a todo riesgo… que no cubre ni lo justo

El cliente contrató un seguro a todo riesgo por 794,08 euros anuales, con una franquicia de 300 euros. Todo parecía estar en orden hasta que sufrió un accidente, y el vehículo fue valorado por peritos con un coste de reparación de 8.250 euros. Sin embargo, aquí comenzaron los problemas: Línea Directa consideró el coche como siniestro total, alegando que su valor venal (valor de mercado en libros) era de solo 4.640 euros.

A ese importe, además, le descontaron:

  • 300 euros de franquicia, como estipula el contrato.

  • 1.234 euros en concepto del valor de los restos del vehículo, que, según el cliente, ni siquiera ha pagado la aseguradora, sino él mismo.

Resultado final: una indemnización insuficiente que no permite acceder a un vehículo similar al que poseía.

“Estoy pagando por un seguro a todo riesgo y al final no tengo nada”

El asegurado resume su situación con contundencia: "Uno cree que está pagando por un seguro a todo riesgo y al final no tienes nada". Y no le falta razón. Tras realizar consultas en diferentes portales de compraventa de vehículos, comprobó que un coche similar al suyo —Audi Q5 con características equivalentes— se encuentra entre los 9.000 y los 13.000 euros en el mercado actual.

Es decir, la indemnización de Línea Directa no cubre ni la mitad del coste real de sustitución. Para muchos conductores, esta situación es una trampa habitual del valor venal, que deja sin cobertura real al asegurado, pese a haber contratado una póliza aparentemente completa.

Sin vehículo… y sin solución desde febrero

A la injusta valoración se suma otro problema: el coche sigue reparado pero retenido desde el 4 de febrero, sin que el cliente pueda disponer de él ni recuperar el valor total de su vehículo. Mientras tanto, sigue sin una solución definitiva y sin el servicio que supuestamente contrató.

¿Qué es el valor venal y por qué genera tantos problemas?

El valor venal es el valor del vehículo en el mercado justo antes del siniestro, calculado por tablas internas que manejan las aseguradoras. El problema es que este valor rara vez se ajusta al coste real de mercado, lo que deja a muchos clientes en una situación de indefensión: aunque hayan contratado un seguro a todo riesgo, la compensación económica que reciben no les permite recuperar un coche equivalente.


Línea Directa, bajo la lupa

Casos como este evidencian la distancia entre la promesa comercial de los seguros “a todo riesgo” y la realidad de las indemnizaciones. Mientras el cliente paga por una protección total, las cláusulas poco claras, el uso restrictivo del valor venal y la escasa atención posventa dejan en entredicho la calidad del servicio.

El afectado, como tantos otros, concluye con una advertencia clara: “Compañía no recomendada para nada”.

Y con razón: en el mundo de los seguros, la confianza debería ser el primer valor garantizado. Pero cuando esa confianza se pierde… la cobertura, por muy “total” que se anuncie, se queda en papel mojado.